jueves, 30 de abril de 2015

Poesías de Miguel Hernández sobre la infancia

EN CUCLILLAS ORDEÑO

En cuclillas ordeño
una cabrita y un sueño.

Glu, glu, glu,
hace la leche al caer
en el cubo. En el tisú
celeste va a amanecer.

Glu, glu, glu.
Se infla la espuma,
que exhala
una finísima bruma.

(Me lame otra cabra, y bala).

En cuclillas ordeño
una cabrita y un sueño.


EL PEZ MÁS VIEJO DEL RÍO

El pez más viejo del río
de tanta sabiduría
como amontonó, vivía
brillantemente sombrío.
Y el agua le sonreía.

Tan sombrío llegó a estar
(nada el agua le divierte)
que después de meditar,
tomó el camino del mar,
es decir, el de la muerte.

Reíste tú junto al río
niño solar. Y ese día
el pez más viejo del río
se quitó el aire sombrío.
Y el agua te sonreía.


CON DOS AÑOS, DOS FLORES

Con dos años, dos flores
cumples ahora.
Dos alondras llenando
toda tu aurora.
Niño radiante:
va mi sangre contigo
siempre adelante.
Sangre mía, adelante,
no retrocedas.

La luz rueda en el mundo,
mientras tú ruedas.
Todo te mueve,
universo de un cuerpo
dorado y leve.

Herramienta es tu risa,
luz que proclama
la victoria del trigo
sobre la grama.
Ríe. Contigo
venceré siempre al tiempo
que es mi enemigo.


POESÍAS DE:
Miguel Hernández

POESÍAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ SOBRE LA INFANCIA ~ Nana de la cebolla

NANA DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.


Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.


Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Miguel Hernández

RESUMEN SOBRE "El reino visigodo"


El reino visigodo

Aproximadamente al año 400, los pueblos germanos, que llegaron del norte de Europa, llevaban ya tiempo atacando al Imperio Romano.
Entre estos pueblos se encontraban los visigodos, que llegaron a Hispania (la actual España) y crearon un reino en Toledo.


Destacaron entre los reyes visigodos Leovigildo, Recaredo y Recesvinto.

El rey visigodo Leovigildo.

El rey visigodo Recaredo.

 
El rey visigodo Recesvinto.

Los visigodos eran muy pocos en comparación con la población hispanorromana. Por eso, aceptaron su lengua, el latín, las leyes romanas y la religión católica. No querían que hubiera ningún enfrentamiento entre ellos, pues les vencerían.